Dicen que el chacal y el topo
beben de la misma corriente
adonde
el león va a beber.
Y dicen que el águila y el buitre
entierran
sus picos en el mismo cadaver;
que están en paz la una y el
otro
ante la misma cosa muerta.
¡Oh amor!, que con tus manos señoriles
has reprimido mis deseos
y
elevado mi hambre y mi sed
a dignidad y orgullo;
no permitas que mis
flaquezas
tentando a mi débil ser,
coman el pan o beban el
vino.
Mejor hazme morir de hambre
y a mi corazón de
sed.
Déjame sufrir y perecer,
antes que alargar mi mano
a la
copa que no llenaste
o al vaso que nunca
bendeciste...