CANTO A TU AUSENCIA

 

Me senté junto al mar,

las olas besaron mis pies,

la sal ardió en mis venas,

la arena nubló mi vista.

 

De pronto...

allí estabas tú,

con tus ojos de cielo,

tu sonrisa de nube,

tu alma de gaviota libre,

volando al infinito.

 

Canto de amor

que duele en mi alma,

dolor de ausencia eterna,

palabras que aun resuenan

en mi corazón,

como

el viento,

el bronce,

el fuego que quema,

la tormenta que desbasta.

 

Allí estaba tu recuerdo y tu presencia,

aquí mi dolor y tu ausencia.

Las noches vacías,

sin luz,

sin la magia de tus besos.

 

Me senté en la montaña,

el arroyo corrió por mis mejillas,

la alondra me trajo

tu voz amada.

 

Y

allí estabas tú

siempre tú.

 

Y

aquí estaba yo

siempre yo.

 

El perfume del bosque

se mezcló

al de tu cuerpo,

tu pelo,

tu piel morena.

 

Y

fue otra vez

el dolor de tu ausencia,

la fría nota del silencio

que me llegó sin sentido,

sin esperanza.

Las verdes hojas del recuerdo

se juntaron

y se esparcieron.

 

Me senté junto

a mi soledad

y allí,

también estabas tú.

 

Entonces,

dejé de ser yo,

simplemente...

dejé de ser...

 

Los Alebrijes



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