Mi Búsqueda no es
fácil
En mi paso por este mundo he conocido toda clase de personas, de
todas las condiciones sociales; pero lo que yo busco es:
¡Una
persona!
Una persona que no tema a la ternura; que se atreva a ser débil
cuando necesite detenerse a recobrar fuerzas para la lucha diaria; que no piense
que al amarme la derroto, o que al amarla me aniquila.
Una persona que no
se alarme si alguna vez me ve llorar y que me aliente a "darme permiso" de ser
débil y a pedir ayuda a pesar de tener que ser fuerte.
Un persona que me
proteja de los demás y de mí mismo, que conociendo mis errores, los acepte y me
ayude a corregirlos, que me ayude a verme como soy, no como creo que
soy.
Que tenga tacto al decirme mis defectos en el momento en que soy más
receptivo, para que digiera la crítica constructiva y pueda así florecer como
persona.
Una persona que quiera y sepa reconocer mis valores espirituales
y sobre ellos pueda construir todo un mundo; que nunca me rebaje con su
trato.
Un persona que con cada amanecer me ofrezca una ilusión, que
aliente nuestro amor con toda delicadeza para que una flor entregada con un beso
tenga más valor que una joya.
Un persona con la que pueda hablar, que
jamás corte el puente de comunicación y ante quien me atreva a decir cuanto
pienso, sin temor de que me juzgue y se ofenda, y que sea capaz de decírmelo
todo, incluso que no me ama.
Un persona que tenga siempre los brazos
abiertos para que yo me refugie en ellos cuando me sienta cansado e inseguro,
que conozca sus fortalezas y mi debilidades, pero jamás se aproveche de
ello.
Una persona que no se deje utilizar y que nunca manipule a otro ser
humano, incluyendo a su pareja, pues no tiene objeto caer en una simbiosis
destructiva, cuando existe la alternativa luminosa de un crecimiento
recíproco.
Una persona preparada y decidida, que no sólo sepa qué hacer,
sino cómo y cuándo hacerlo, porque así será un respaldo para mí, como yo con
gusto lo seré para ella.
Una persona que sea mi compañera en todo: desde
tender la cama juntos hasta adentrarnos en una aventura intelectual, pasando por
la experiencia de trabajar hombro a hombro y recorrer un parque en
bicicleta.
Un persona que tenga abiertos los ojos a la belleza, a quien
domine el entusiasmo y ame intensamente la vida; para quien cada día sea un
regalo inapreciable que hay que vivir plenamente, aceptando el dolor y la
alegría con igual serenidad.
Un persona que sepa ser siempre más fuerte
que los obstáculos, que jamás se amilane ante la derrota y para quien los
contratiempos sean más estímulos que adversidad, pero que esté tan segura de su
poder que no se sienta en la necesidad de demostrarlo a cada minuto en empresas
absurdas sólo para probarlo.
Un persona que no sea egoísta, que no pida
lo que no se ha ganado, pero que siempre haga esfuerzos para tener lo mejor
porque se lo ha merecido.
Un persona que goce dando y sepa recibir, que
me descargue de todo el peso de un amor no entregado, porque nunca antes alguien
lo había recibido por completo.
Un persona que se respete a sí misma,
porque así sabrá respetar a los demás; que no recurra jamás a la burla ni a la
ofensa, que más rebajan a quien las hace que a quien las recibe.
Un
persona que no tenga miedo de amar ni se envanezca porque es amada; que goce
cada minuto como si fuera el último, que no viva esperando el mañana porque tal
vez nunca llegue.
¡Cuando la encuentre, la amaré intensamente!

