Quién quiera beber conmigo
Tiene una copa en mi mesa
Compartirá mi alegría
pero también mi tristeza
 

Los Alebrijes
 
Cuando Nació Mi Tristeza
 
Los Alebrijes

Cuando nació mi Tristeza, la crié con esmero,
y la vigilé con amorosa ternura.
Y mi Tristeza creció como todos los seres vivientes,
fuerte y hermosa y llena de maravillosos deleites.
Y nos amábamos la una al otro, mi Tristeza y yo,
y amábamos al mundo que nos rodea.
porque la Tristeza tenía un bondadoso corazón,
y el mío era bondadoso con la Tristeza.
Y cuando mi Tristeza y yo, conversábamos
nuestros días eran alados y nuestras noches orladas de ensueños;
porque la Tristeza tenía una lengua elocuente,
y la mía era elocuente con la Tristeza.
Y cuando cantábamos juntos mi Tristeza y yo,
nuestros vecinos sentábanse a sus ventanas y escuchaban;
porque nuestras canciones eran profundas como el mar,
y nuestras melodías llenas de extraños recuerdos.
Y cuando paseábamos juntos, mi Tristeza y yo,
la gente nos miraba con ojos dulces y murmuraban palabras cordiales.
Y había quien nos miraba con envidia,
porque la Tristeza era una cosa noble,
y yo estaba orgulloso con la Tristeza.
Pero murió mi Tristeza, como todas las cosas vivientes,
y ya solo, me entregué al estudio y la meditación.
Y ahora, cuando hablo, mis palabras suenan pesadas en mis oídos.
Y cuando canto mis canciones, mis vecinos no las vienen a escuchar.
Y cuando paseo por las calles, nadie se fija en mí.
Sólo en mi sueño oigo voces que dicen compasivamente:
"Ved: ahí yace el hombre cuya Tristeza murió".

Los Alebrijes

 

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