Y...acá estoy, ya me ves
otra vez pensando en ti
otra vez mi mundo se detiene
y mis pensamientos se reducen
a una sóla cosa...tú.
Trato de pensar en otra cosa,
pero no puedo,
es que todo está relacionado a ti
y seguro que cada cosa que piense,
me va hacer recordarte.
No sé qué me hiciste,
creo que me hechizaste
porque cada vez que pienso en ti
me paralizo...
y no puedo hacer otra cosa,



Me voy por los aires
te imagino...
pienso en dónde estarás,
qué harás...
¿pensarás en mí aunque sea una mínima parte
de lo que yo pienso en ti?
No lo sé, quizás sí, quizás no;
quizás ni siquiera te acuerdes de que existo
pero igual yo te siento,
siento que estás conmigo a cada instante
y te juro que eso me ayuda mucho
para seguir adelante.



¿Será AMOR?, no lo sé
pero mejor no ponerle nombre,
ya que lo que me pasa contigo
no se puede explicar con palabras.
Tu presencia es como una luz
en mi eterna oscuridad.
Sacaste a florecer de mí muchos sentimientos
que hacía mucho tiempo
que los tenía olvidados, como:
la alegría, la emoción, la felicidad.
Sí, la felicidad, porque los momentos
que comparto contigo
me siento muy feliz.
Y...la verdad es que me equivoqué
cuando dije que mis sentimientos
por ti no tienen nombre;
sí que lo tienen y es:




AGRADECIMIENTO.

Gracias, por devolverle los latidos
a mi corazón,
esos que una vez perdí.
Gracias, porque aunque no lo sepas,
curaste una herida muy grande
que había en mi.
Gracias, porque devolviéndome los latidos,
lograste que me vuelva a sentir vivo.
Gracias, simplemente por escucharme,
por intentar comprenderme,
aunque no sea fácil.
En fin...gracias por todo.
Y ojalá algún día y de alguna manera,
pueda devolverte con creces
todo lo que; sin darte cuenta;
me diste...


 
 

Poema AnteriorIndice de PoemasPoema Siguiente



Los Alebrijes